Bautismo
del Señor (A) (Id=64)
Inmediatamente después de que Jesús se bautizó, se abrió el
cielo y el Espíritu Santo se posó sobre él como una paloma. Y resonó la voz del
Padre, que decía: "Este es mi Hijo amado, en quien he puesto todo mi
amor".
Baptizáto Dómino, apérti sunt
caeli, et sicut colúmba super eum
Spíritus mansit, et vox Patris
intónuit: Hic est Filius meus diléctus,
in quo mihi bene complácui
Oración Colecta
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que proclamaste solemnemente que Cristo era tu Hijo
amado, cuando fue bautizado en el Jordán y descendió el Espíritu Santo sobre
él; concede a tus hijos adoptivos, renacidos del agua y del Espíritu,
perseverar siempre fieles en el cumplimiento de tu voluntad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Miren a mi siervo, en quien tengo mis complacencias
Lectura del libro del profeta Isaías 42, 1-4. 6-7
Esto dice el Señor:
"Miren a mi siervo a quien sostengo, a mi elegido en quien tengo mis
complacencias.
En Él he puesto mi espíritu para que haga brillar la justicia sobre las
naciones. No gritará ni clamará, no hará oír su voz por las calles. No romperá
la caña resquebrajada ni apagará la mecha que aún humea.
Promoverá con firmeza la justicia; no titubeará ni se doblegará,
hasta haber establecido el derecho sobre la tierra, y hasta que las islas
escuchen su enseñanza.
Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación te llamé, te tomé de la mano, te
he formado, y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones: para
que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la
mazmorra a los que habitan en tinieblas".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del Salmo 28
El Señor bendice a su pueblo con
Dóminus
Hijos de Dios, glorifiquen al Señor, denle la gloria que
merece. Postrados en su templo santo, alabemos al Señor.
El Señor bendice a su pueblo con
Dóminus
La voz del Señor se deja oír sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es poderosa, la voz del Señor es imponente.
El Señor bendice a su pueblo con
Dóminus
El Dios de majestad hizo sonar el trueno de su voz. El Señor
se manifestó sobre las aguas desde su trono eterno.
El Señor bendice a su pueblo con
Dóminus
Dios ungió con el Espíritu Santo a Jesús de Nazaret
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 34-38
En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que
estaban en su casa con estas palabras:
"Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino
que acepta al que le es fiel y practica la justicia, sea de la nación que
fuere.
Él envió su palabra a los hijos de Israel para anunciarles la paz por medio de
Jesucristo, Señor de todos. Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que
tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan; de cómo
Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo Éste pasó
haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios
estaba con Él".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Se abrió el cielo y resonó la voz del Padre, que decía: "Éste es mi Hijo
amado, escúchenlo".
Caeli apérti sunt et vox Patris intónuit:
Hic est Fílius meus caríssimus; audíte illum.
Aleluya.
Apenas se bautizó Jesús, vio que el espíritu Santo descendía
sobre él.
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
3, 13-17
En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le
pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo:
"Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a
que yo te bautice?"
Jesús le respondió:
"Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo
que Dios quiere".
Entonces Juan accedió a bautizarlo. Al salir Jesús del agua, una vez bautizado,
se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre él en
forma de paloma y oyó una voz que decía, desde el cielo:
"Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, a nuestro Salvador, que quiso ser bautizado para
santificar nuestro bautismo y renovar por él a la humanidad caída, y pidámosle
que se compadezca de quienes ha querido que fueran sus hermanos:
Respondemos:
Escúchanos, Señor.
Para que Cristo, el Siervo de Dios, en quien el Padre se
complace, mire con amor a todos los que se preparan para el bautismo o la
confirmación o preparan el bautismo de sus hijos, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que Cristo, el Elegido de Dios para llevar el derecho a
las naciones, ilumine a los que buscan a Dios con sinceridad de corazón, les
haga oír la voz magnífica y potente del Padre, que los llama a escuchar a su
Hijo amado y los conduzca hacia el bautismo, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que Cristo, el Enviado del Padre, que no quiebra la
caña resquebrajada ni apaga la mecha que aún humea, conceda la salud a los que
viven oprimidos por el diablo, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que Cristo, el Hijo amado, que quiso ser bautizado en
el Jordán para dar fuerza a nuestro bautismo, nos haga descubrir y amar la
grandeza del bautismo cristiano, don del amor de Dios a la humanidad, roguemos
al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Padre todopoderoso, que haces resonar tu voz magnífica en las aguas del
bautismo y en la unción de la confirmación, escucha nuestras oraciones y
concede a los bautizados cumplir fielmente las promesas de su bautismo y ser
testigos valientes de
Por Jesucristo
Amén.
Acepta,
Señor, los dones que te presentamos al conmemorar el bautismo y manifestación
de tu Hijo amado, y conviértelos en aquel mismo sacrificio con el que Cristo
lavó misericordiosamente los pecados del mundo.
él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
El bautismo, inicio de la vida nueva
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en el bautismo de Cristo en el Jordán has realizado signos prodigiosos,
para manifestar el misterio del nuevo bautismo: hiciste descender tu voz desde
el cielo, para que el mundo creyese que tu Palabra habitaba entre nosotros; y
por medio del Espíritu, manifestado en forma de paloma, ungiste a tu siervo
Jesús para que los seres humanos reconociesen en él al Mesías, enviado a anunciar
la salvación a los pobres.
Por eso,
como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos,
diciendo sin cesar:
[Misa]
Antífona de la Comunión
Éste es de quien Juan decía: "Yo lo he visto y doy
testimonio de que éste es el
Hijo de Dios".
Ecce de quo dicébat Ioánnes:
Ego vidi, et testimónium perhíbui, quia hic est Fílius Dei.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
A cuantos hemos participado del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos,
Señor, escuchar con fe su palabra, para que así
podamos llamarnos hijos tuyos y serlo de verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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